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1° DE MAYO: EL TRABAJADOR Y SU ROL COMO SOCIO DEL ÉXITO EMPRESARIAL

Publicado: 2010-05-01

        (El Cuarto Estado, de Giuseppe Pellizza da Volpedo)   Hoy es Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, fecha en que se recuerda en gran parte del mundo a los Mártires de Chicago y su lucha por la jornada laboral de 8 horas diarias . Una fecha que lleva a reflexionar sobre la ubicación del trabajador en el panorama actual de la actividad empresarial. Una de las realidades más difíciles de afrontar en América Latina es la referida a la dificultad de tener acceso a un empleo digno  que permita a las personas  ver satisfechas sus necesidades y aspiraciones. En los países latinoamericanos, durante las últimas dos últimas décadas del siglo pasado y  como producto de sus inestables condiciones sociales y la implantación de políticas económicas neoliberales, se dictaron normas que  trajeron como consecuencia el detrimento de las condiciones laborales y la aplicación de tratos  abusivos al trabajador. La falta de control del horario de trabajo máximo, la eliminación de los sindicatos, el despido injustificado impune y la reducción de beneficios sociales  fueron las muestras más contundentes de dicha situación. Frente a este panorama,  a toda vista sombrío, quizás la mejor noticia para esta fecha conmemorativa sea que en los últimos años una nueva corriente de pensamiento ha ido naciendo de la mano con la comprobación de que el neoliberalismo salvaje había fracasado, sobre todo a raíz del colapso de la economía estadounidense durante los años 2008-2009. El aspecto laboral que, entre otros,  contiene la idea de RSE  (Responsabilidad Social Empresarial) como conjunto de políticas para garantizar un trabajo digno y la revalorización de las teorías administrativas sobre Stakeholders que se encuentran en pleno auge, están contribuyendo a desmitificar la  vieja creencia de que el capital era la única base del desarrollo empresarial y están esparciendo el criterio  de considerar al trabajador como socio del desarrollo de la empresa, otorgándole adecuadas condiciones laborales, para que este a su vez, luego de sentirse satisfecho en sus expectativas, pueda también satisfacer los requerimientos de la empresa, coadyuvando a su desarrollo y con ello a la generación de utilidades. Para aplicar esa nueva doctrina,  resulta indispensable entender que la actividad empresarial debe de contemplar, desde su concepción,  una serie de políticas prefijadas para el  corto, mediano y largo plazo que tengan directa relación con el redimensionamiento  del rol del trabajador, mas allá de una simple relación de subordinación y dependencia, entendiendo las figuras  de empleador y empleado desde la óptica de  "socios mutuos" en el  éxito empresarial. Todo ello garantizando,  por ejemplo, programas laborales en los que  se busque que el trabajador esté  satisfecho por su rol como colaborador  con el desarrollo empresarial y saciado en sus expectativas personales. Desde luego que en el caso del Perú la implantación de estas políticas solo podría verse en toda su dimensión solo en las grandes empresas, debido a que pueden permitirse esta variación de criterios sin que ello involucre una merma perjudicial en sus ingresos.  En el caso de las pequeñas y micro empresas la implantación de dichas políticas puede pasar inadvertida por lo escueto de su recursos. Será el desarrollo y la mejora de sus condiciones económicas lo que permitirá una aplicación plena de las políticas laborales contenidas en la idea de RSE y el manejo de los Stakeholders. Mientras tanto, resulta importante el rol del Estado para garantizar que, incluso ante la dificultad de una aplicación total de las nuevas políticas de RSE en las pequeña y micro empresa, el rol del trabajador sea redimensionado para colocarlo en el nivel que se merece, otorgándole las garantías mínimas para que su función pase, de ser una labor esclavista, a una real colaboración para el éxito, otorgándoles como mínimo el ingreso a planillas, prestaciones de salud adecuadas para el trabajador y su familia nuclear, seguridad social digna, estímulos económicos e incentivos personales  y protección adecuada y efectiva contra la arbitrariedad. Que este 1ero de Mayo sea un día que lleve a reflexionar sobre la necesidad urgente de que la actividad empresarial revalorice la actividad del trabajador, dejando de considerarlo como un instrumento para general capital y pasando a verlo como el socio  de su éxito, de la misma forma como se podría considerar al socio capitalista. !Feliz Día del Trabajador a todo los que, con su esfuerzo, desean ser mejores cada día¡


Escrito por

Alexander Bazán Larco

http://www.alexbazanl.me


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FEBRERO TRECE

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